La casa. Era
pequeña, húmeda, con goteras, oscura, el campo descuidado, tenía muchos
defectos. El pequeño apartamento era más
nuevo y mejor distribuido. La casa tenía muchas posibilidades, hacer un salón más
grande… y con el tiempo ya se verían los progresos.
Y el tiempo
paso, la casa prospero, se hizo más grande,
el campo y los arboles florecieron y dieron sus frutos, la familia también evoluciono,
sus habitantes crecieron y algunos se dispersaron, con el paso de los años
quedaron dos jubilados que al atardecer contemplaban las puestas de sol
invernales.
Pero estaban
atrapados. La casa era una tela de araña invisible que no les dejaba partir,
siempre había algún contratiempo a la hora de irse, era como un mal sueño. Están
dispuestos a iniciar el viaje pero empiezan a pasar cosas, no encuentran las
maletas, o el billete, algo inesperado sucede para que no puedan irse
En las
noches de luna llena, salen tímidamente al jardín, contemplan la hermosa
noche y
se lamentan de no haber podido irse muy lejos. Aunque saben
muy bien que en ningún sitio pueden ver
esos atardeceres rojos y esas noches con el cielo cuajado de estrella.

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